Asombrado de cómo se ponen con lo de las pruebas ésas a los maestros. Asombrado de que se asombren. 86 de cada 100 examinados suspendió preguntas de alumnos de sexto de Primaria. O sea, de 12 años. Y todo cristo se lleva las manos a la cabeza. Increíble, dicen… ¿Increíble?
Vamos un rato a los maestros. Yendo por partes, como hacía Jack el destripador.
No todos los maestros son así, ni mucho menos. Creo. Sigue siendo una profesión compuesta por gente digna y necesaria. Lo que no impide que también haya maestros aborregados, incapaces o abúlicos mercenarios de la tiza. Conocemos a unos y a otros.
¿Que el examen u oposición tiene de fondo intenciones poco claras de la Comunidad de Madrid en materia de Educación?… Es probable. También sería injusto pensar que todos suspendieron las mismas preguntas. El 86% suspendió el examen-oposiciòn, no todos las mismas preguntas. Pero eso no altera el hecho fundamental. La penosa realidad de mucha gente sin preparación adecuada que pretende trabajar en colegios. O, lo que es más inquietante, que está trabajando ya.
Esta semana hemos vuelto a comprar la cosa con Finlandia, como de costumbre. La dichosa Finlandia. Pero en Finlandia los maestros cobran una pasta, se les respeta, y se les exige una altísima cualificación para ser maestros.
En Finlandia no hay exámenes ni oposiciones para trabajar de profesores. Es inimaginable ese sistema. En Finlandia los colegios seleccionan mediante entrevistas a los candidatos más preparados. Se presentan con el prestigio por delante. Allí se les supone la competencia, como a un militar se le supone el valor y a un gestor la eficacia. Y los padres juzgan.En Finlandia, ser maestro es una profesión de élite. Selecta. No un recurso laboral fácil en tiempos difíciles. No es la Legión.
De 12.197 maestros, casi 9 de cada diez suspendieron la prueba. Muchos, con faltas graves de ortografía, gramática, cultura general. Algunos, y no pocos, con una desvergüenza y una frivolidad aterradora en quienes pretenden dedicarse a la docencia el resto de su vida. Y ojo. De esos 9 de cada 10, buena parte trabaja ya como maestros interinos en otros lugares. Educando a niños. Educando a chicos que, como se ve, tienen conocimientos superiores a los que tienen algunos de ellos. Pero sería injusto, como dije antes, aplicar esos resultados al común de los maestros en España. O a todos los suspendidos en ese examen. La mayor parte de los maestros que conozco son competentes. Otra cosa es que les permitan serlo, con una sociedad (ciertos papás) y un Gobierno que los desprecia, humilla, maniata y empobrece.
Cada vez más horas, menos sueldo, menos dinero público. Menos apoyo. Más política por decreto y menos debate inteligente. De todas formas, cabe plantearse una pregunta perversa… ¿Cuántos españoles superaríamos esos resultados si nos enfrentaran al mismo examen? ¿Hasta qué punto los mas infames entre esos 12.197 no son reflejo exacto de la situación general en una España mal educada e inculta? ¿Qué esperaban en ese examen? ¿Nebrijas? ¿Montaignes? ¿Cervantes? ¿Newtons? ¿Erasmos de Rotterdam?
¿En una España que ni lee ni escribe, que ni sabe ni desea saber?
¿En una España donde cuatro millones de fascinados ciudadanos están pendientes del bañador de Falete?
Una España donde cada vez que oyes expresarse en público a un político se te cae la cara de vergüenza. Una España donde la ex ministra M.A. Trujillo afirma que estudiar Geografìa, ríos y cosas así, es educación franquista. Una España donde se impide a los profesores suspender por faltas de ortografía. Y si lo hacen, un juez les quita la razón. Una España donde telediarios y titulares de periódico parecen redactados, a veces, por gañanes analfabetos.
Una España donde hasta Iñaki Urdangarìn, duque de Tal, en correos a su suegro, escribe con faltas de concordancia y taras expresivas. “Tendría interés en que pudiese mediar en la medida de la que fuera posible”, escribe el yernísimo.”Invitar a ciertas personalidades que nos haría mucha ilusión su participación”, también escribe el yernísimo. Y de ahí para abajo. Pero es que la sintaxis es cosa de fachas, que diría la ex ministra. Y la ortografía. Y la gramática. Y todo. Lo comenté hace unos días, los políticos (ahora, esos profesores incapaces) sólo son el síntoma. La enfermedad somos nosotros. Así que no me hablen más, por favor, de la maldita Finlandia.
Arturo Pérez-Reverte ‏@perezreverte (Twitter, domingo 17 de marzo de 2013)