Lo que el perfume, la naturaleza y la fotografía tienen en común
La tableta que actualmente uso, una alternativa sólida y asequible
Si un día te despertaras y te preguntas cómo conectar tres conceptos que pueden parecer tan diferentes, te sorprendería el resultado. Bueno, a mi, me ha sorprendido.
Como verás, el título de este texto no es casual. Hace referencia a un trabajo, a una pasión y aunque pueda parecerte mentira, a un arte.
Mi profesión gira en torno al perfume, como técnico perfumista. Mi pasión me lleva a la naturaleza y a la montaña. Y el arte que más me inspira y practico es la fotografía. Pues bien, me quedé sorprendido cuando descubrí que estas tres facetas, aparentemente tan distintas, podían converger hasta el punto de complementarse de una forma tan natural.
La perfumería es un arte, además de un trabajo de laboratorio y muchas veces de investigación. Es un arte ligado a la naturaleza, de donde se extraen la mayoría de nuestras materias primas. En el laboratorio combinamos notas olfativas y acordes para lograr una fragancia que conecte emocionalmente con las personas
Ese proceso creativo nos brinda a los perfumistas la misma satisfacción que experimenta un pintor al terminar un cuadro o un fotógrafo al revelar su obra: la certeza de haber creado algo único que conecta con las personas.
Aquí descubrí Ahí descubrí como había una conexión en cuanto al arte y creatividad se refiere. Primero viene la concepción artística, plasmas en una fragancia, una idea una creación nueva bajo tu visión como profesional. Luego en el ámbito perfumístitico viene el marketing, el envase y la presentación, pero esa es otra historia.
Al trasladar esta reflexión a mi afición por la fotografía, me doy cuenta de que el proceso es idéntico. Tengo una idea o veo un paisaje, un objeto, y me vienen un montón de ideas para fotografías en cascada. Imagino la fotografía resultante con una visión propia con la que imagino olfativamente un nuevo perfume.
Ahora, existe un puente físico entre ambos mundos, una pasión que practico siempre que puedo: la montaña. La montaña es sin duda para mi un conector muy fuerte con la naturaleza, en ella me siento en plena armonía. Percibo, gracias a mi olfato educado, los aromas de las plantas, el petricor tras la lluvia e incluso el rastro animal. Por profesión, poseo lo que en el argot perfumístico se denomina una “nariz”: un olfato entrenado para analizar y memorizar. Regresar a la montaña me permite tender un puente maravilloso entre mi profesión y mi afición.
Lamento que la fotografía no pueda capturar el aroma de los entornos que recorro, pero mi intención es, alguna vez, crear una exposición fotográfica de la naturaleza con diversos aromas dentro de la temática expuesta. Estoy convencido de que es viable y, cuando disponga de tiempo, crearé una exposición fotográfica de naturaleza donde el ambiente y el espacio esté acompañada por la recreación olfativa de su entorno.
Así pues, estas líneas desean compartir contigo cómo una profesión como la creación de perfumes, una afición como la fotografía y un refugio como la montaña pueden interrelacionarse, fundiéndose en un crisol maravilloso.
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