Principios fundamentales del perfume
El perfume es una composición de aromas naturales que nos da personalidad o refleja la identidad que deseamos proyectar. Todo ello se concentra en un recipiente de cristal, como si de una «fórmula mágica» se tratara. Hay que tener presente y conocer qué fragancia armoniza con el pH de nuestra piel. Una mala interacción entre el pH cutáneo y la fragancia puede arruinar la imagen olfativa. Además, debemos tener en cuenta la intensidad deseada: no es lo mismo un Eau de Toilette (EdT) que un Eau de Parfum (EdP) o, más sutil aún, un Eau de Cologne (EdC). Para elegir mejor, recomiendo leer el artículo que publiqué sobre la pirámide olfativa; es clave para distinguir las notas de salida, las de corazón (medias) y las de fondo. ¿Qué te interesa más: unas notas de salida vibrantes, un perfume envolvente y duradero, etc.?
La diferencia entre las fórmulas —eau de toilette, eau de parfum o eau de cologne— radica en la concentración de alcohol etílico, la base principal que actúa como disolvente de las esencias. Esto influye tanto en la reacción cutánea como en los tejidos (ropa, etc.). Una vez aclarados estos conceptos, componer tu aroma es similar a crear música: utilizaremos lo aprendido sobre las notas para encontrar nuestra mejor «partitura» en sintonía con nuestra piel y personalidad. Seguro que acertarás. Vayamos pues a un repaso sobre las notas y su funcionamiento.
Las notas en el perfume: Salida, Corazón y Fondo
Notas de salida. Son las más volátiles, constituyen la primera impresión del perfume y suelen generar confusión al comprar. Por ello, desaconsejo adquirir una fragancia inmediatamente después de probarla, ya sea en la piel o en una moulette (tira de papel absorbente). Esta nota no suele durar más de una hora, dependiendo de los componentes utilizados.
| —- 10 min —- | ——- | 1 h ↓ |
Nota media o de corazón. Es más duradera y, a menudo, la que más nos llama la atención. Su persistencia oscila entre 1 y 2 horas, pudiendo extenderse hasta tres, según las esencias.
| —- 1 h —- | —- 2 h —- | —- 3 h ↓ |
Nota de fondo. Sin duda, es la que más me gusta. Representa el alma del perfume, logrando una cohesión total con nuestra esencia individual. Es, naturalmente, la más persistente, llegando a perdurar hasta 24 horas en algunas composiciones.
| —- 3 h —- | —- 12 h —- | —- 24 h ↓ |
En el perfume predominan las notas de fondo, pues es lo que el perfumista desea transmitir. Al adquirir una fragancia, normalmente el perfumista informa de los componentes en cada nota, con ello sabemos a ciencia cierta qué aromas perdurarán más en la de fondo, pues es la que más perdurará y será la que con total seguridad se fijarán en nosotros.
El arte de perfumar
Para dominar el arte de perfumarse, es crucial atender a estos detalles para evitar intensidades o notas olfativas molestas. Apliquemos este preciado líquido en los puntos idóneos recomendados, según los profesionales, en la piel.
Los puntos calientes. ¿Qué son? Son aquellas zonas donde hay mayor irrigación sanguínea. La interacción con el perfume es más intensa allí, lo que prolonga su duración.
Perfumarse es como componer una música, usaremos lo que hemos aprendido sobre las notas del perfume para buscar nuestra mejor “partitura” junto a nuestra piel, nuestra personalidad.
Las zonas, puntos calientes, más adecuadas son los pliegues del cuello, las muñecas y detrás de las orejas. Aunque esto sea conocido, existen otros puntos estratégicos: áreas cálidas y ligeramente húmedas como la nuca, el escote, las ingles, la zona lumbar, el ombligo, los pliegues de los codos o las rodillas.
Aunque haya quien no le gusta, puedes perfumarte el cabello, independientemente de su longitud. También en la ropa, si deseas dejar huella de tu personalidad. Yo lo hago: no hay chaqueta o corbata que no lleve mi fragancia. No obstante, la aplicación textil requiere técnica: vaporiza siempre por el interior de la prenda. Pañuelos, fulares y otros complementos son excelentes soportes; mi bufanda es fiel testigo de ello.
Hasta aquí la técnica. Ahora depende de ti identificar qué esencias reflejan mejor tu identidad: florales, cítricas, amaderadas, etc.
Acude a la tienda y solicita probar la fragancia seleccionada en una moulette neutra para apreciar sus notas reales. Después, vaporízala en tu piel. Espera el tiempo necesario para observar su interacción en tu piel. Si el resultado te agrada, elige la concentración adecuada según el uso previsto: eau de toilette, eau de parfum o eau de cologne, si lo huebiere.
Nunca frotes la piel tras la aplicación para «expandir» la fragancia, pues «alteras» sin darte cuenta las moléculas olfativas. Es una costumbre anticuada que debe descartarse. Al frotar, «quemas» literalmente las notas, rompiendo la armonía y alterando la composición. Tampoco debes de oler más de cuatro perfumes seguidos si no estás acostumbrado, pues saturarás tu olfato y no podrás distinguir ni separar los matices aromáticos, ni compararlos con los olidos anteriormente.
Un detalle que no quiero pasar por alto, y esto va tanto en perfumes como en ambientadores: nunca debes oler directamente del envase. La fuerza del alcohol etílico enmascara la fragancia y bloquea temporalmente tu sentido del olfato.
Con estas recomendaciones, espero que aciertes con tu próxima fragancia.
Pedro Uribarri. Publicado originalmente en Fragancia digital (2017).
¿Te ha gustado este artículo?
Aquí tienes algunos más que podrían interesarte: